Riega la Drácena (Dracaena) cuando los 2 a 3 centímetros superiores del sustrato se hayan secado, lo que suele ocurrir cada 7 a 10 días en crecimiento activo. La Drácena es sensible al exceso de riego, así que deja que el agua sobrante drene por completo y nunca dejes la maceta sobre un plato con agua. En invierno, reduce el riego de la Drácena a aproximadamente cada 14 a 21 días, porque la planta consume menos agua en condiciones más frescas y con menos luz. La Drácena puede desarrollar puntas marrones en las hojas si se riega con agua del grifo con mucho flúor o cloro, así que usa agua filtrada o destilada si las puntas se oscurecen. Riega la Drácena hasta que salga un poco de humedad por los orificios de drenaje y luego desecha el agua que se acumule debajo de la maceta.
La Drácena (Dracaena) crece mejor con luz brillante e indirecta, pero tolera la luz media y baja con un crecimiento más lento. Mantén la Drácena alejada del sol directo e intenso de la tarde, que puede quemar y decolorar sus hojas. Un lugar a uno o dos metros de una ventana orientada al este o al norte le conviene bien a la Drácena. Si la Drácena empieza a estirarse hacia la luz o su variegación se desvanece, trasládala a un sitio más iluminado. Gira la Drácena un cuarto de vuelta cada semana para que crezca de manera uniforme por todos sus lados.
La referencia citada indica que la Drácena (Dracaena) es tóxica para gatos y perros; la ingestión puede causar vómitos, salivación, pérdida de apetito y pupilas dilatadas en los gatos. Mantén la Drácena fuera del alcance de las mascotas y contacta a un veterinario o a una línea de control de intoxicaciones si sospechas que un gato o un perro ha mordido la planta. La Drácena contiene saponinas, que son los compuestos que la referencia citada asocia con estos síntomas en gatos y perros. La referencia citada señala que masticar el follaje de la Drácena también puede provocar decaimiento e incoordinación en los animales afectados. Coloca la Drácena en un estante alto o en una habitación a la que tus mascotas no puedan acceder para reducir el riesgo de ingestión.
Planta la Drácena (Dracaena) en un sustrato con buen drenaje, como una mezcla a base de turba o fibra de coco enriquecida con perlita o corteza. Elige para la Drácena una maceta con orificios de drenaje, porque el agua estancada pudre las raíces. Trasplanta la Drácena cada 2 a 3 años, pasándola a una maceta una talla más grande, idealmente en primavera cuando comienza el nuevo crecimiento. Al trasplantar la Drácena, renueva la mezcla y afloja con suavidad las raíces enrolladas antes de colocarla a la misma profundidad que antes. La Drácena prefiere estar un poco ajustada en su maceta, así que evita usar un recipiente demasiado grande.
Las puntas marrones en las hojas de la Drácena (Dracaena) suelen indicar flúor en el agua del grifo, falta de riego o baja humedad. El amarilleo de las hojas inferiores de la Drácena suele ser una señal normal de envejecimiento, pero un amarilleo generalizado puede indicar exceso de riego. Los tallos caídos o blandos en la Drácena normalmente señalan un sustrato encharcado y las primeras etapas de la pudrición de raíz, así que comprueba que la mezcla drene con libertad. Un crecimiento pálido o estirado en la Drácena significa que no recibe suficiente luz y debe acercarse a una ventana. Revisa la Drácena con regularidad en busca de ácaros y cochinillas, que pueden aparecer con el aire interior seco y se tratan limpiando las hojas y aplicando jabón insecticida.